Mi afición al ilusionismo

 

 

Recuerdo de pequeño que me fascinaba los magos que salían por la televisión.

A raíz de una caja de magia que me compraron y de otra caja de mis primos José María y Juan Carlos, me empecé a aficionarme.

Al aprender a hacer los trucos me sentía con una gran autoestima y una manera de destacar de los demás. Me sentía importante.

Estaba encantado con este tema.

Recuerdo cuando me tropecé con un libro de magia en la biblioteca e iba todas las tardes a copiar de dicho libro.

También recuerdo cuando un primo mío llamado Ricardo me regalo un libro.

Me duro mucho tiempo esta fiebre. Yo calculo desde los ocho o nueve años hasta los quince años.

Recuerdo a algunos de mis amigos que también se compraron cajas de magia contagiados por mí.

Recuerdo una serie de televisión sobre un mago. También los tebeos del mago Madrake. Los magos Juan Tamariz y David Copperfield.

Aquella era una época muy feliz para mí. No tenía problemas y fue un medio para vencer mi timidez.

Fue una pena que con el tiempo perdí esta afición. (Aunque nunca es tarde para recuperarla)

A mi me gustaba los niños, siempre me ha gustado divertir a los niños (mis sobrinos) Caer bien  a los niños era para mi una satisfacción.

Recordar esta afición es recordar una buena etapa de mi vida. Mi infancia fue la época más feliz de mi vida.

Ya hoy en día me podría gustar el descubrir como se hacen los trucos. También me podría gustar aprender trucos de cartas exclusivamente.

 

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